Santi, tal vez lo que en esta hoja diga te va a molestar. Vosotros, los jugadores os creéis que sois los protagonistas. Pues no, lo siento. En el juego del fútbol el protagonista es el equipo. El jugador lo es, cuando el árbitro, lo expulsa del juego por indeseable.
-Sí pero el que mete el gol con una vaselina, soy yo ¿o no? dice Santi con tono reivindicativo.
-Tienes razón, pero cuando cometes tú una falta sancionada con un tiro libre, no te castiga a ti el árbitro ¿o sí? digo yo con ánimo de aclarar las cosas.
Vamos a ver Santi, los jugadores, en el juego del fútbol, son los componentes de un equipo, que es el que juega el partido contra otro equipo, que es el que juega el partido contra otro equipo que también está compuesto por jugadores. Vosotros sois los ejecutores de “sus“ acciones ,pero no los responsables de ellas, durante el juego.
Si lo comparamos con el juego del baloncesto, que también compiten los equipos, el árbitro se relaciona con los jugadores ya que ellos son los protagonistas del juego. La falta la “sufre” el jugador, y es este mismo jugador, no otro, el que ejecuta la sanción, puesto que es a él a quien le han “faltado”.
-Ahora entiendes, Santi, porqué al fútbol se le denomina “Football Association” ¿verdad? . Pero quiero facilitarte otro dato, que poca gente conoce. En baloncesto a las cinco amonestaciones el jugador es expulsado, pero es sustituido por otro jugador. En el fútbol, cuando un jugador es expulsado, ya no puede ser sustituido por otro. Ello tiene su explicación. En el baloncesto, es el jugador el responsable de sus cinco amonestaciones anteriores a la expulsión. El equipo no debe resentirse; por ello se realiza la sustitución. En el fútbol, la expulsión del jugador se quiere hacer repercutir en el equipo, igual que la falta cometida por el jugador repercute en el equipo. Por eso, en el fútbol, el jugador expulsado no es sustituido durante el partido que se está jugando.
-Entonces las tarjetas …
Ya hemos dicho que tan sólo es protagonista el jugador cuando se le expulsa por indeseable. La amonestación no es más que una expulsión a plazos. Es un “espero que te portes bien; si no, te expulso del juego”.
-¿La expulsión es un castigo? Lo pregunto –dice Santi desconcertado y confuso- porque si ya le castiga el árbitro, expulsándolo, el Comité de Competición ¿ le vuelve a castigar?.
-La expulsión no es un castigo es una medida preventiva. Queda el jugador pendiente de ser “juzgado” e imponerle la sanción disciplinaria, según la gravedad de la falta.
-Entonces –dice Santi razonando bien- el árbitro no arbitra al jugador, cuando le expulsa, sino que le explica como medida preventiva para luego ser juzgado, no arbitrado.
-Eso es, arbitra a los equipos que luchan por la posesión de la pelota para que dirima sus diferencias. Al jugador, le impone la medida preventiva, expulsándole del juego. Esta medida consta en el Acta del partido quedando el jugador a la espera de su sanción disciplinaria, que le impondrá el Comité. Sanción que puede ser recurrida.
-Además de estos argumentos basados en el espíritu de las Reglas del juego del fútbol, bueno sería, Santi rematar estas argumentaciones, con pinceladas sacadas de las entrevistas que los medios someten a los jugadores, cuando han logrado en partidos trascendentales, actuaciones individuales destacadas.
Mi capacidad de observación me lleva a afirmar que vosotros los jugadores de fútbol, os consideráis “el rey del mambo”, los que protagonizáis el juego del fútbol. Tú lo has dicho, Santi: el que mete el gol con una vaselina soy yo. Y es verdad. Por ello, los periodistas de los medios, os buscan para una entrevista, ya que los equipos no ”hablan” y no pueden ser explotados para una mayor venta o audiencia del medio en cuestión. Y como si todos os hubierais puesto de acuerdo en la respuesta a vuestras codiciadas entrevistas, destinadas a elevar vuestro ego, con un rubor estudiado, decís aquello de “no, no, el mérito es de todo el equipo”. Santi, no me digas que no es así, porque yo lo he vivido.
-Sí, es cierto que esto pasa, pero pienso –dice Santi para quitarle un poco de hierro a la conversación- que no tiene importancia ni trascendencia.
-Bueno, bueno, dice esto porque tal vez no hayas profundizado, en ello, pero sepas que el juego del fútbol, sin ser mejor ni peor que otros juegos de competición, pierde su capacidad de brillar estética y espectacularmente, si no se lucha por la pelota “en equipo”, ya que se convierte en fútbol de barrio, donde todos van detrás de la pelota para meter gol cuando se ataca y despejarla lo más lejos posible si se defiende.
-A mí me parece, dice Santi, que una cosa es el espectáculo del fútbol y otra el juego del fútbol. Tú lo mezclas y te confundes.
-Si el espectáculo necesita decir, “en voz alta” que es, lo que no es, puede hacerlo. “Mi fútbol”, lo que pretende es, como decíamos, regresar a los orígenes del juego y ser coherente con las Reglas que están en vigor. Nuestros “Ronaldos” son uno más del equipo, que su principal habilidad es, nada menos, que meter goles, pero no los mete sólo. ¡Claro que mezclo el espectáculo con el juego¡ Es que lo pretendo, no es corregir a nadie, sino que “Mi fútbol” resalte lo importante que es el compañerismo en este juego, estando convencidos del gran daño que hace en él; el individualismo.
Cierro el tema, diciendo que los árbitros, en su arbitraje en la lucha por la pelota, deben tener muy presente que es el equipo el protagonista, aunque sea el jugador, el que realiza la acción causante de un incumplimiento de la Regla. Es el “lenguaje corporal” que recomiendan las Reglas, el que deben usar, para hacer frente a las incomprensibles protestas de los jugadores cuando cuestionan el arbitraje realizado o la medida preventiva expresada con la tarjeta roja, que forma parte de ese recomendado “lenguaje corporal”. Puede aceptar diálogo con el capitán, portavoz del equipo, nunca discutir y justificarse con el jugador.
martes, 8 de junio de 2010
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