¡Silencio se rueda! es frase del mundo del cine que podemos parafrasear en el mundo del fútbol: ¡silencio, se juega! Si bien es cierto que en el Reglamento de la FIFA no prohíbe que se comuniquen árbitro y jugador durante el partido, queda explicado y especificado que el lenguaje corporal es una “herramienta” que el árbitro utilizará para:
- Ayudarse a controlar el partido
- Demostrar autoridad y dominio de sí mismo
Cita literal en pag. 78 del Reglamento de la FIFA.
Por deducción, pues, afirmamos que el jugador tampoco puede hablar durante el partido con el árbitro.
- Dicho esto, observo que te has quedado mudo, sin decir nada, como no es habitual en ti, Javi, que enseguida formas opinión de lo que comento.
- Estoy esperando el desenlace de este juego silencioso, me dice Javi con cara de poker. ¿Tendremos que ponernos espadrapos en la boca antes de saltar al campo?
- No exageres Javi. Contéstame: ¿Cuál es la realidad de ese “otro fútbol” en el campo de juego? –Que árbitros y jugadores se hablan en cuanto la ocasión es propicia. Nosotros para demostrar nuestro desacuerdo en sus decisiones. Ellos para “¡aquí mando yo!”.
- Pues el árbitro cumple con las directrices que le dan según hemos visto. Demuestra autoridad utilizando el lenguaje corporal. Avancemos en el tema.
- ¡Bueno, bueno! no me despaches tan deprisa –protesta Javi-. Nosotros intentamos convencer al árbitro antes de que la pelota se ponga en juego, ya que el árbitro puede rectificar su decisión si le convencemos de lo contrario (Regla 5, 3º)
- Tú, Javi, mucha práctica pero poco teoría. Te voy a regalar un Reglamento. Allí leeras lo que sigue: podrá el árbitro modificar su decisión por dos motivos:
- si se da cuenta de que es incorrecta
- por indicación del árbitro asistente.
- ¡Pues eso! Al protestar nosotros, él se da cuenta de que es incorrecta –dice Javi- cogiéndose a un clavo ardiendo.
- Siempre digo que los que se entienden con el árbitro no son los jugadores si no los equipos. Hemos visto, muchas veces, hablar “el equipo” con el árbitro, a través de su capitán. Con su brazalete que le distingue y con las manos cogidas atrás, intenta convencer al árbitro de su error. El capitán, si que puede convencerle al árbitro de su incorrección, el jugador … ¡silencio!.
- Lo que decía, esparadrapo en la boca antes de salir al campo, tercia Javi algo derrotado. Desde el pito, hasta las tarjetas, pasando por los banderines de los asistentes y los brazos de los árbitros, hay en el juego del fútbol un lenguaje silencioso, tan rico y variado que no necesita el corporal, permitiendo ese silencio que tanto se utiliza en el juego para el logro de la concentración. Estar dentro del partido, en frase futbolera, es algo que requiere atención máxima y continuada, tanto del jugador como el árbitro. El silencio ayuda a lograr esa concentración que necesitáis los protagonistas del juego. El árbitro, por las centésimas de segundo que tiene de tiempo para apreciar.
Si ha sido o no falta. Vosotros, los jugadores, la atención que debéis prestar al elemento externo, que es la pelota, para coordinarlo con vuestros movimientos corporales.
Por desgracia, los jugadores, protestan las decisiones arbitrales, diciéndole cosas al árbitro, que no escuchamos, pero si intuimos, por las caras y gestos que se emplean. Nada ejemplares son estos frecuentes espectáculos que no podemos calificar riña, sino de desacato manifiesto a la autoridad. Excepto casos aislados, los árbitros callan ¡Soportan, las protestas, pero no los empujones y los insultos, a los que responden con el lenguaje silencioso de la tarjeta roja que traducido al lenguaje corporal, quiere decir ¡Fuera del campo! ¡Expulsado!
En “Mi fútbol”, entendemos que el árbitro, no se equivoca, sino que arbitra, en silencio. Arbitrar, en “Mi fútbol” no debe ser en ningún caso, una incitación a la protesta, ya que los equipos le conceden al árbitro la autoridad para arbitrar sin diferencias.
“El árbitro no se equivoca”. Logramos con ello que los jugadores guarden silencio, concentrándose más en el juego que en la protesta y los árbitros, no importaría que fueran de la Unión Europea, ya que hablarían, para que los entiendan los jugadores, con el lenguaje silencioso, que todos comprenden. Así pues ¡Silencio, se juega!
martes, 8 de junio de 2010
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