miércoles, 22 de mayo de 2013

Una visión del fútbol base



Quiero apoyarme en las opiniones de otras personas que viven el fútbol de forma muy parecida a la que dibujamos en la Fundación Marcet. Siempre he dicho que somos muchos los que opinamos igual y que nos gusta encontrarnos y descubrir que coincidimos en tantos aspectos. Hoy quiero dar la palabra a Francisco Ruiz entrenador del fútbol base del Elche CF.
“El fútbol base en España me preocupa por la errónea visión que directivos y entrenadores tienen y porque la crisis está limitando el fútbol de la calle. Los clubes imponen cuotas a sus jugadores y trabajo extradeportivo al entrenador, se castiga a quien no paga religiosamente, no se deja jugar a quienes no tienen posibilidades económicas y el trato humano cada vez es peor. La crisis también está afectando a la esencia y esto sí que no tiene coartada; los directivos están más encima exigiendo resultados para poder presumir de ellos y atraer, bien a nuevos jugadores o sencillamente a padres y patrocinadores dispuestos a aportar dinero al club. Jugadores de entre 10 y 16 años utilizados o exigidos para que su club se beneficie económicamente.
Tampoco dejo de lado la labor de los entrenadores. Muchas veces nosotros, sin presión de la junta directiva, sino por cuestiones relacionadas con el ego, el sentimiento de superioridad o la ambición personal, anteponemos nuestro beneficio personal a la formación del jugador. Discursos en los que se sobrepresiona al jugador, broncas en caliente por errores técnicos (y no en la toma de decisión o por falta de actitud), jugadores que se quedan sin jugar… La figura del entrenador ha crecido en los últimos tiempos en España y ya era hora. Sin embargo, el éxito de algunos técnicos y el ansia de parecerse a ellos ha hecho que muchos confundan los objetivos y comportamientos.
QUERER GANAR
Es muy fácil hablar de esto desde fuera y dar lecciones morales o vitales a los entrenadores que trabajan día a día. Querer ganar y destacar forma parte de la naturaleza humana y cuando eres entrenador no debes dejar de lado nunca la posibilidad de victoria. Opinar desde fuera y decir que lo importante no son los resultados sino que los chicos disfruten, que tienen que jugar todos… es bla, bla, bla. Si fuera tan fácil, todos podrían ser entrenador. Eso sí, independientemente del estilo de cada técnico hay cosas que me parecen imprescindibles y que habría que exigir desde los clubes a los entrenadores en edades de formación que tienen que ver con el respeto a los jugadores, al fallo, al error humano o al aprendizaje.
Como entrenador en edades de formación creo que no es incompatible que los jugadores disfruten y el equipo obtenga rendimiento a corto plazo. Y además, es verdad que formamos jugadores que son jóvenes, pero hemos visto llegar a la élite del fútbol a chicos sin ninguna capacidad técnica y también cómo se quedaron en el camino futbolistas con una calidad fantástica. Y no siempre es casualidad y no siempre es culpa de factores externos. También hay que enseñar a competir, a manejar resultados, a cerrar partidos, a ser pícaros (sin ser irrespetuoso o atentar contra el fair play) o a responder ante la adversidad.  
SIN MIEDO AL ERROR
Yo entreno a mis equipos con el objetivo de que entiendan el juego, que aprendan el sentido colectivo, el espacio y el tiempo, que tengan libertad para tomar decisiones en los entrenamientos y partidos y que no tengan miedo al error. ¡Sobre todo al error técnico! Pero también les enseño a que esas decisiones se tomen en un contexto adecuado, que trabajen y que se impongan dentro de un modelo de juego determinado. También eso es pensar a largo plazo, porque hay que acercarlos al fútbol real en todos los sentidos. Durante ese proceso, cumplido con seriedad, interés, intensidad y preparación, la consecuencia suele ser que los equipos rinden al máximo de sus posibilidades y, por tanto, ganan muchos partidos. Y se les debe intentar exigir (en un marco respetable y procedente) ganar esos partidos. 
Lo que no se puede hacer es, como hemos dicho antes, anteponer tus ambiciones a las del equipo y no respetar los procesos de formación. No hablo sobre llegar a la victoria de cualquier camino (lo cual es más respetable que muchas de las cosas que veo en el fútbol base). En este sentido, nunca viene mal recordar que sigue siendo lamentable ver a chicos de 9 o 10 años dando vueltas al campo sin balón durante diez minutos para luego hacer un circuito físico. Y lo sigo viendo en grandes clubes. Un ejemplo imperdonable en un entrenador: aumentar la carga física por una derrota (que muchas veces es fruto del azar).
LAS NOTAS Y LA CONCENTRACIÓN
Debemos entender que tratamos con chicos en formación, gente que tiene que hacerse, antes que como deportista, como persona. Que nosotros tenemos que formarnos lo máximo posible para poder aportarle al chico cosas que otros no podrían. Hace poco hablamos sobre las notas en el colegio. No suelo ser muy exigente con esto y no me interesa demasiado ni juzgo a nadie por lo que hacen fuera del club, pero lo hice porque veía que algunos jugadores, durante los entrenamientos, tenían dificultades para mantener la concentración. Cuando estudié las notas de los chicos les dije:
Yo no voy a sentar a nadie en el banquillo porque haya sacado malas notas. Ni voy a echarle la bronca a nadie. Solo quiero aconsejaros, desde mi posición, que por lo menos os sentéis y os concentréis fuera de los entrenamientos. No hay sorpresas para mí en las notas. Se ve en los entrenamientos. Los que peores notas habéis sacado sois los que más dificultades tenéis para seguir, comprender y mantener la concentración en entrenamientos. La mente también se entrena. Y no hay nada más importante en el fútbol que la mente. Pensar cansa. Es más difícil estudiar un día durante tres horas si nunca has estudiado ni diez minutos, que si cada día estudias una hora. Y también es más difícil tomar decisiones correctamente durante 90 minutos si no estáis acostumbrados a mantener la concentración”.
En realidad este artículo sólo es para explicar que, aunque la victoria gratifica en cualquier categoría o equipo, lo bonito es que fue consecuencia de un trabajo previo entre jugadores y cuerpo técnico. Que la táctica concreta del partido solo pudo tener los resultados esperados por el trabajo que cada semana hacen los jugadores. Jugadores que, también gracias a la exigencia del cuerpo técnico y los entrenamientos, disfrutan y valoran más las victorias y tienen mayor capacidad de trabajo que cuando empezamos.
EMPATÍA Y EDUCACIÓN
Sí, hay que trabajar para ganar. Esa es mi opinión. No hay nada más difícil que ganar en el fútbol, ¡como para encima no buscar la victoria! Pero tan difícil es ganar como que la forma de intentarlo es con trabajo de calidad y mucha empatía. La presión a la que muchas veces se somete a los jugadores produce el efecto contrario. Es contraproducente porque un jugador de 15 años no está preparado para llegar a un nivel de activación concreta como un jugador hecho y maduro que juega en el Real Madrid.
Empatía y educación son términos claves para la formación de los jugadores. Y con esto acabo. Empatía para entender que no toda victoria está en el resultado y que, a según que edades, no hay mayor victoria que un equipo que aprende y que además es feliz y que salvo en casos especiales no puedes dejar sin jugar a alguien que merece hacerlo porque no tenga tanto nivel como un compañero. Empatía para entender que los jugadores necesitan estímulos y disfrutar y que aunque a veces pueda condicionar un resultado (si entrenas bien, jugando once contra once, no debería) no es lo mismo jugar diez minutos que no jugar. Que es bueno que chicos de menor edad entrenen con equipos de categorías superiores y que si van convocados, que jueguen aunque sea unos minutos. Pero que sea porque cumplen…
Porque una de las cosas que nadie comenta pero que más retrata a entrenadores cuyo objetivo no es formar jugadores, son aquellos que hacen titulares a jugadores que no se lo ganan entrenando, por mucha calidad que tengan. Conseguir ser profesional es muy difícil y se necesita un esfuerzo y una dedicación fuera de lo común. Mal acostumbrar a un jugador para que te gane un partido hoy, hará que mañana no esté. Los jugadores, en fútbol base, deben entender que la seriedad, la profesionalidad y el esfuerzo son requisitos indispensables e innegociables para obtener la titularidad. Aclaro, que el término “esfuerzo” no tiene que ver (o no únicamente) con cuestiones físicas, sino motivacionales, tácticas, emocionales. Un esfuerzo que engloba compromiso y respeto y que cualquier jugador, como cualquier persona, debe aprender y poner en práctica a diario”


miércoles, 15 de mayo de 2013

Una apuesta muy arriesgada





Ayer tuvimos una reunión con los padres que se incorporan en la próxima temporada a los equipos que la Fundación Marcet pone en competición. Es una reunión informativa para que sepan de primera mano, antes de apuntarse, qué es lo que pretendemos con estos equipos y qué es lo que se va a encontrar a partir de ahora.

A modo de resumen les comentamos que antes de comprometerse, deben valorar las condiciones que desde un principio aclaramos:

  1. Plena confianza en el proyecto de la Fundación y en su puesta en práctica.
  2. Trabajar los valores a través de este deporte de forma coordinada padres y entrenadores.
  3. Respetar de forma ejemplar y deportiva al árbitro y al equipo contrario
  4. Comprometerse en el proyecto educativo a largo plazo (hasta que termine la categoría infantil)


A cambio, a Fundación Marcet ofrece:

  1. Un programa de entrenamiento muy completo y progresivo para cada etapa de su formación.
  2. Un proyecto de formación integral con el objetivo de formar una buena persona y un buen deportista
  3. Un ambiente muy familiar, adecuado para el desarrollo de su personalidad, teniendo en cuenta que está en un periodo importantísimo de formación.

Como consecuencia a todo esto, procuramos:

  1. mantener una comunicación constante con los padres y con los chicos a través de los responsables de área y los coordinadores.
  2. defender que el niño siempre juegue el fin de semana (no existen las convocatorias). Todos juegan y aseguramos como mínimo el 50% del partido.
  3. No existen los descartes, los niños tienen siempre la seguridad de que van a seguir en su equipo al final de temporada con lo que conseguimos una gran estabilidad.
  4. La formación de cada uno de nuestros jugadores está por encima de los resultados. 
  5. Competimos al máximo pero sin saltarnos la norma de la formación.
  6. Intentamos formar jugadores inteligentes que sean capaces de tomar decisiones valientes y cada vez más acertadas enseñándoles a crecer a través de sus por propios errores.
  7. Valoramos más el esfuerzo por mejorar que el propio resultado.
  8. No existen las clasificaciones ni los máximos goleadores. En cambio felicitamos a los que más esfuerzo ponen y a los que tienen una mejor actitud porque esto es lo que buscamos desde el principio.


Me viene a la cabeza el caso de un jugador benjamín que el año que viene el entrenador no lo ha incluido en la lista de su equipo. Todos sus compañeros continúan pero él no. La razón es bien sencilla, la categoría es muy alta y Enrique no llega físicamente al nivel del equipo. Le falta un poquito más de fuerza porque es pequeñito y muy delgado. Quizá, en otro lugar, donde solo se busca el objetivo de ganar, Enrique es una baja clara. En la Fundación se buscan soluciones para ayudarle. Se habla con el padre, se le indica el problema y se le dan oportunidades para recuperarlo. 
En este caso, los problemas son únicamente físicos. Por lo tanto, con el padre estamos viendo la posibilidad de encontrar una dieta adecuada que le haga coger más peso. La talla no es tan importante ya que en sabemos que unos niños se desarrollan antes y otros más tarde. Vamos a trabajar muy duro para ponerlo al nivel de los demás de aquí a septiembre, cuando empiece la pretemporada.

El niño lo sabe y el padre es consciente. El fútbol es un embudo y conforme subes de categoría es normal que se queden algunos en el camino. Pero nosotros lo que queremos es que cada uno de los chicos que están en nuestros equipos se sientan felices donde están, poco a poco se van dando cuenta de que no somos todos iguales y, mientras tanto saben que nosotros estamos con ellos luchando por sacarle el máximo rendimiento a su juego. Esto es lo importante. No dejarlos abandonados porque no están al nivel sino confiar siempre en ellos porque quieren seguir luchando.

Alberto es un porterazo que ha pasado al fútbol 11 y no ha crecido lo suficiente. Sabemos que será un portero de 1,85 o más pero ahora no tiene la talla adecuada. ¿Qué hacemos? ¿Lo echamos porque no nos puede solucionar los partidos como deseamos o le ayudamos a seguir creciendo como portero? Es un gran portero y cuando crezca será uno de los porteros más completos que ha tenido la Fundación Marcet. Aquí, tenemos claro que hay que seguir ayudándole. 

Jorge es un jugador rápido y potente con gran autoridad entre sus compañeros. Es el capitán del equipo y un auténtico líder. Pero…, técnicamente se nos está quedando atrás. ¿Qué hacemos? Los padres se dan cuenta de que los demás niños están subiendo su nivel y él se está quedando un poquito atrás. Están preocupados. Lo fácil es sacarlo del equipo y buscar otro que nos de mejores opciones para ganar pero no entra en nuestra filosofía. Vamos a ayudarle y a sacarle todo el potencial que tiene. ¿Puede esto perjudicarnos en la competición? En principio, parece que sí, pero no nos importa ya que los objetivos que buscamos son la formación de nuestros jugadores. 

El deporte nos ha enseñado a darle valor a otros aspectos. Incluso llegamos a pensar que se pueden conseguir mejores resultados que los que buscan otro tipo de entidades con planteamientos más prácticos ya que la continuidad de los jugadores te permite obtener un factor importante que llamamos estabilidad, seguridad, que es la que nos va a proporcionar eficacia a largo plazo en el equipo.

El domingo vino a la Fundación el responsable de un gran club de la ciudad, quería llevarse a nuestro portero alevín a su equipo. Tras explicarle cuál era nuestro proyecto, le ofrecí la posibilidad de que viniera a buscarlo cuando empezara su etapa de cadete. Mientras, el chico va a seguir creciendo aquí. Pero se me ocurrió preguntarle por el portero que ellos tenían actualmente. Me comentó que lo iban a echar para poner al nuestro. Es la cara y la cruz de nuestro deporte. Unos luchando por la formación y otros cargándose a los jugadores cuando ven algo que está mejor. Sin ningún tipo de respeto porque ya les puedes explicar que el niño está en un proyecto de formación que les da igual. Piensan que por ser tal equipo, se lo van a llevar. 

Por suerte, los padres que acuden a la Fundación Marcet cada día son más conscientes del esfuerzo que estamos realizando por sus hijos y valoran más, en estas edades, la formación que están recibiendo a los riesgos de un prematura competición.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Paso a paso, sin prisas.





Esta semana en la Fundación Marcet nos hemos llevado una formidable noticia. Uno de los mejores jugadores que ha pasado por la Fundación Marcet, ha sido llamado por uno de los equipos grandes del fútbol español. 

Ayer nos reunimos con los padres para notificarles nuestra satisfacción por la noticia y para que el jugador lo supiera directamente de las personas que lo han llevado durante estos cinco inolvidables años.

Miquel va a ser jugador cadete del FCBarcelona en la próxima temporada y podemos asegurar que está preparado para afrontar esta difícil carrera que empieza en estos momentos. Para nosotros ha sido un ejemplo de lo que hay que hacer en estas situaciones. Esperar, confiar, trabajar muy duro.

Esperar: 
Miquel vino a la Fundación Marcet en la categoría benjamín, directamente del colegio donde jugaba a fútbol sala. Unos amigos lo invitaron y él se encontró muy a gusto con el ambiente que descubrió. De sus compañeros de equipo, algunos se precipitaron pensando que había que responder a cada llamada que los equipos de fútbol iban realizando para jugar en categorías atractivas. Miquel, con la tranquilidad que le transmitían sus padres, entendió desde el principio que lo más importante era formarse bien, que ya llegaría el momento de dar el salto más adelante. 

Sus compañeros, quizá con excesivas prisas, se olvidaron de la formación atraídos por la alta competición y, ahora, Miquel ha puesto la quinta marcha, cuando tocaba y –utilizando el símil de las carreras de fórmula 1– como tiene los neumáticos adecuados y el depósito de gasolina lleno porque ha pasado por boxes en el momento ideal, se ha puesto líder de la carrera y ve cómo algunos de sus compañeros, que le habían avanzado al principio, se quedan rezagados por falta de previsión. 

Miquel avanza ahora en los primeros puestos de la carrera, muy preparado y con la seguridad que le da el haber hecho las cosas muy bien desde el principio hasta el final. 

Confiar: 
Este periodo de 5 años en el que Miquel ha estado en boxes ha sido muy importante para él ya que en la Fundación Marcet hemos estado preparándolo para afrontar esta segunda etapa con éxito: mirando la presión de sus neumáticos, corrigiendo el alerón y los pequeños detalles que son los que le van a permitir conducir más rápido. Miquel ha tenido que confiar en nosotros viendo cómo le avanzaban posiciones mientras él estaba en boxes pero estos segundos que le han cogido, los ha recuperado de forma fulminante al tener el coche mejor preparado. Y ahora él está ahí, en la cabeza de la carrera.

Es cierto que no todo ha sido fácil. Miquel ha pasado por momentos muy difíciles donde pensaba que no era tan bueno como los demás porque en su trabajo diario no podía apreciar su enorme progresión. Ha habido momentos de crisis pero siempre ha tenido en sus padres y en sus entrenadores un gran apoyo y mucho sentido común. Incluso ha habido momentos en los que ha probado salir antes de tiempo de boxes pero, por suerte, todo ha vuelto a su sitio con rapidez.

Trabajar muy duro priorizando la formación
Miquel siempre lo ha tenido claro. Si quería llegar a conseguir su sueño, debía trabajar muy duro y tomarse cada entrenamiento y cada partido como un reto personal con la idea clara de que lo importante ahora era la formación que estaba recibiendo. Ha confiado siempre en los entrenadores que ha tenido y, con la humildad que le caracteriza, ha ido corrigiendo aquellos aspectos técnicos y tácticos que le iban indicando. Podemos decir que es un jugador modelo en cuanto a la formación que se imparte en la Fundación Marcet.

Muchos jugadores infantiles y alevines tienen como referencia a Miquel. Es su modelo. Le miran y observan e intentan imitarle en todo lo que hace. De ahí su gran responsabilidad. Él lo sabe y responde con su trabajo duro desde el primer minuto del entrenamiento hasta el último. Lo quiere aprovechar todo, sabe que lo puede conseguir y se esmera para pulir los detalles.

Poco a poco, sin prisas ha pasado a ser un jugador que ha alcanzado su sueño y todavía no ha cumplido los 15 años.

Y todo esto está ocurriendo hoy, en el mes de mayo, en la época de los fichajes. Los clubes van como locos quitándose jugadores unos a otros. Los padres, reciben de los clubes, promesas increíbles para jugar en categorías impresionantes y van saltando de un lugar a otro para intentar llegar al final de la carrera lo antes posible sin darse cuenta de que lo importante es que su hijo reciba una formación adecuada. No se trata de precipitarse, es mejor ir poco a poco.

En la Fundación Marcet, les decimos a los padres que acuden a nuestros equipos que si vienen aquí es porque pensamos que tienen una buena proyección pero que los queremos para un periodo largo de formación, hasta finalizar la categoría infantil. Para estar en nuestro proyecto, es necesario aceptar esta premisa. Eso nos permite trabajar a fondo con cada uno de los jugadores e intentar sacarles el máximo rendimiento posible. Seguros de que tendremos fallos pero con la idea clara de que lo más importante para ellos es la formación integral que les estamos proporcionando.

Desde que hemos impuesto esta norma, el ambiente de final de curso es muy sereno, hay continuidad. Los niños están felices y el porcentaje de jugadores que sigue el año que viene nos asegura que en este segundo año de proyecto deportivo, vamos a notar una progresión muy importante en nuestros jugadores ya que vamos a sumar el trabajo del primer año con el de esta próxima temporada. Si cada año sumamos y los chicos siguen nuestro plan de formación y lo completan, podemos asegurar muy buenos resultados en cada uno de nuestros jugadores.

Miquel, muchas felicidades. Todos te apreciamos mucho y esperamos que nos sigas dando lecciones toda tu vida, con tu esfuerzo, con tu ejemplo y con tu humildad. Que podamos disfrutar muchos años viéndote jugar al fútbol como siempre lo has hecho.

miércoles, 24 de abril de 2013

Humildad para seguir creciendo


El equipo alevín de la Fundación Marcet se jugaba la liga el pasado fin de semana y sucedió un hecho que puede ayudarnos a todos a reflexionar sobre las grandes posibilidades que ofrece este deporte para seguir aprendiendo.

El equipo contra el que jugábamos está empatado a puntos y se juega con nosotros el campeonato de liga. El partido fue muy bueno, con ocasiones para ambos aunque había algo más de acierto para la Fundación que terminó metiendo un gol decisivo. 

El partido está a punto de terminar y hay un córner en contra. Todo su equipo se dispone a rematar la última posibilidad de empatar. La liga depende del acierto nuestro a la hora de defender esta situación. El portero contrario se da cuenta y  se anima a subir también porque saben que se les va la liga. El córner está muy bien lanzado pero nuestro portero, con gran autoridad bloca el balón en el aire.

Inmediatamente se organiza la contra con un pase perfecto a nuestro delantero que ha salido como un rayo. La pelota bota en el suelo y se la lleva con la cara. Sigue corriendo porque se da cuenta que la portería está vacía. El balón finalmente entra en la portería y todos vamos como locos a celebrarlo en la banda. 

Sin embargo, el árbitro pita manos de nuestro delantero y no concede el gol. Nuestro equipo, excepto tres jugadores, no se han dado cuenta de lo que está sucediendo. El equipo contrario saca rápido y en dos o tres pases llega a nuestra portería defendida por estos tres jugadores y nos meten el gol del empate.

El árbitro pita el final del partido y nosotros nos quedamos como tontos viendo cómo el trabajo de todo un año se nos ha ido. La primera reacción es de rabia. La segunda de desconcierto. Nuestros jugadores lloran desolados. ¿Qué ha pitado el árbitro? ¿Manos?
Nuestro delantero le enseña el golpe en la cara del balón al controlarlo. Le asegura que no ha sido manos pero ya no hay nada que hacer. El partido ha terminado. 

El entrenador del equipo contrario y otras personas locales nos confirman que no ha habido manos y que lamentan la decisión del árbitro. Pero éste ha visto unas manos y las ha pitado. Nos confirman también que el balón con el que se inició la contra del equipo contrario no estaba parado con lo que se debía haber repetido el saque de inicio.

No era momento para hacer reflexiones al final del partido. Nuestro entrenador estaba totalmente desconcertado y nuestros jugadores desolados. Pensaba en que ésta era una buena ocasión para reflexionar sobre este bello deporte que tantas alegrías nos da y que nos enseña tanto si somos capaces de tomar al vuelo lo que nos está constantemente indicando.

Una vez salimos del desconcierto, fuimos capaces de actuar con la serenidad suficiente para dar la mano al árbitro y al equipo contrario y callar. La procesión iba por dentro pero pienso que fue un gran momento para demostrar nuestra talla como deportista.

Si esto era por la mañana, esa misma tarde nos reunimos para preparar una nueva competición que se iba a jugar al día siguiente. Quise aprovechar que habían pasado ya unas horas, para darle la vuelta a la situación. Los chicos estaban más tranquilos y pienso que era el momento de darles una visión distinta de lo que había ocurrido.

Les recordé lo que habíamos comentado en otras muchas ocasiones sobre grandes deportistas. Poníamos el ejemplo de Michael Jordan. Él afirmaba que para llegar a ser lo que fue, había tenido que fallar muchas veces y que esos fallos le habían ayudado enormemente a mejorar. Si uno no es capaz de tener la humildad de reconocer sus propios fallos, nunca crecerá. Se excusará constantemente y le dará la culpa a sus compañeros, al árbitro, al público, al equipo contrario. Sin embargo si uno empieza por preguntarse dónde fallé yo, acaba aprendiendo y creciendo más que nadie porque esos errores cometidos los he podido analizar y procuraré que no vuelvan a ocurrir.  Pero para eso hace falta mucha calidad humana.

Seguimos comentando juntos: ¿podemos analizar con humildad lo que pasó en el partido de esta mañana? ¿Es el árbitro el culpable? Posiblemente se ha equivocado al pitar las manos pero es lo que ha visto y eso hay que respetarlo. ¿No será que nosotros hemos cometido algún fallo y que es lo que nos ha hecho empatar el partido que debíamos ganar?

Analicemos la jugada decisiva. El córner en contra cuando faltaba muy poco tiempo para terminar el partido. Nuestro portero ataja bien el balón pero ¿qué debía haber hecho? ¿Iniciar la contra para meter el segundo gol o retener la pelota para salir tranquilos y dejar que el partido se terminara con nuestro gol a favor? Todos reconocieron que la segunda opción era la mejor. Por lo tanto ahí fallamos nosotros.

Sin embargo, son muy pocos segundos los que tenemos para decidir y nuestro portero decidió mal. Pienso que cualquiera de nosotros, en su situación, al ver la portería vacía hubiera actuado igual y sin embargo no era la mejor opción. Son cosas que se aprenden cuando a uno le pasan y sabe analizarlas con calma y con humildad. Seguro que no nos vuelve a ocurrir otra vez y la lección está bien aprendida.

Analizamos la contra. Nuestro delantero consigue llevarse el balón y mete el segundo gol. Acto seguido, se va entusiasmado a la banda para celebrarlo con el banquillo sin darse cuenta de que no ha sido gol. Solo hay tres que han visto la indicación del árbitro anulando el gol. Lo que nos ha pasado no es algo muy habitual en el fútbol pero puede decidir un partido. Antes de celebrar un gol, los jugadores deben mirar al árbitro para asegurarse de que lo concede y entonces celebrarlo, nunca antes. Por lo tanto, hemos cometido un segundo fallo decisivo. Todos hemos aprendido muchas cosas esta mañana y pienso que esto es lo más importante.

Por último dejar claro que nunca hemos de derrumbarnos ante los resultados adversos porque uno debe acostumbrarse a perder y a ganar. Lo importante a vuestra edad es aprender de todo lo que hacemos y pensar que esta vez no he podido ganar pero la próxima, con lo que he aprendido en esta ocasión, pondremos todos los medios para conseguirlo. Y eso nos ayuda a seguir luchando.

Los mismos hechos nos confirmaron más adelante que esto es muy cierto ya que recibimos la grata noticia de que los dos equipos que estaban delante nuestro, ese día habían perdido. Por la mañana estábamos fuera de la competición y por la tarde volvíamos a soñar con llegar a ser los campeones. No sé si lo conseguiremos. Ciertamente es el sueño de estos niños pero estoy seguro que lo que nos ha ocurrido esta mañana ha sido muy enriquecedor para todos y hemos sabido darle la vuelta con humildad.

!Qué bello es este deporte!

miércoles, 17 de abril de 2013

La presión de los padres




Estamos en la semana mágica. Los benjamines vuelven de Turín con el trofeo en la mano y con las felicitaciones de todos los técnicos italianos. El domingo se enfrentan en la competición liguera con el Barça. Más no se puede pedir. Un sueño  hecho realidad a los 10 años. Y yo me hacia esta pregunta: ¿quién podía imaginarse que en la Fundación Marcet íbamos a vivir momentos como estos?

Llego justo al partido que ha empezado hace escasos minutos y, antes de sentarme en el banquillo con los jugadores, puedo presenciar un gran gol de nuestro equipo. Estamos jugando un gran partido y el Barça, con esas grandes instalaciones, con ese gran poder mediático, se vuelve pequeño. Juegan muy bien al fútbol pero el entrenador del Barça no sabe qué hacer ante el dispositivo táctico del equipo de la Fundación Marcet que le ha sorprendido con un planteamiento valiente, presionando arriba y cerrando el camino de sus laterales. 

Nuestro coordinador está también en el banquillo. Es un día soleado, el césped está impecable y la instalación impresiona. Las cámaras de televisión están grabando el evento y me comenta lo mismo: este es un día histórico para la Fundación Marcet.

Me gusta sentarme en el banquillo, junto a los jugadores y técnicos porque vives el partido de una forma distinta. El ambiente, los comentarios, las caras de la gente. Todo está en primer plano. Ese día pude oír el comentario de dos jugadores que están en ese momento en el banquillo. Uno le comenta al otro lo nervioso que está. 

Termina el segundo tiempo y salen a jugar los chicos que están en el banquillo. Uno de los mejores jugadores del equipo empieza la segunda parte muy nervioso. No es capaz de acertar dos pases seguidos, todo le sale mal y el Barça, aprovecha la situación para sentenciar el partido en esta segunda parte. Nuestro entrenador intenta reaccionar cambiando las posiciones de los jugadores pero no funciona. El partido se nos va.

Pensaba en los jugadores. A los 10 años, un niño es capaz de lo mejor y lo peor. Y hemos de ser conscientes de que los padres somos siempre un arma de doble filo. Vivimos los partidos con una intensidad, a veces mayor que los propios jugadores. Durante toda la semana hemos estado haciendo comentarios directos e indirectos sobre el partido que lo único que hacen es ponerlos más tensos, más nerviosos. Sin darnos cuenta estamos colaborando para que haga un mal partido.

Seamos sinceros con nosotros mismos y aceptemos que es verdad lo que está pasando con nuestro hijo. Le presionamos porque queremos que lo haga muy bien y pensamos que lo que le decimos le va a ayudar a salir enchufado al partido. No nos damos cuenta de que el entrenador ha estado realizando un trabajo psicológico muy importante con ellos, ha evitado hablar del partido, le ha dado la importancia mínima que se merece, ha pedido que se olviden del partido hasta el mismo momento de inicio, porque sabe que es un arma peligrosa que debe evitar para que sus jugadores jueguen sin ninguna presión. Y llegamos nosotros, con toda la buena fe del mundo, destrozando toda la labor del entrenador. 

Si realmente queremos que nuestro hijo juegue muy bien al fútbol, hemos de corregir cuanto antes este defecto que tenemos como padres. Simplemente os aconsejo que lo probéis y os daréis cuenta de cómo el niño, en poco tiempo, progresa más y juega mejor. Son muchos los ejemplos concretos que durante estos últimos años he podido valorar. Cuando el padre deja de presionar, el niño crece y crece hasta ser un auténtico desconocido. Ellos son capaces de hacer cosas impresionantes siempre que les dejemos en paz con su deporte favorito. Cuando nos metemos en su deporte, lo estropeamos. 

Enrique es un portero infantil que, por circunstancias deportivas (lesión del portero de la categoría superior) ha tenido que jugar estos últimos partidos con el cadete A que se juega el ascenso partido a partido. Depende de ellos el poder hacerlo. La tensión es alta y la responsabilidad de Enrique es muy grande. Con el padre trazamos un plan para no hablar de fútbol en toda la semana ya que el partido del domingo era muy difícil. Si conseguíamos mantener la boca cerrada estábamos seguros de que su actuación iba a ser muy buena. El padre estuvo de acuerdo con el plan y el niño, aunque salió con los nervios del partido, lo hizo francamente bien. Habíamos conseguido reducir la presión al mínimo posible y eso funcionó.

Uno de los entrenadores que no conocía nuestra estrategia, fue a saludar a Enrique antes del partido y no se le ocurrió darle ánimos porque el partido era muy complicado y se jugaban el ascenso a la categoría más alta. Casi le mato por el comentario y le expliqué que era justo lo que no había que hacer antes de un partido ya que aumenta la presión del portero y destrozaba el trabajo que habíamos realizado durante toda la semana con él.

Como podéis comprobar, el rendimiento de un jugador está formado de un gran numero de detalles pequeños que siempre hay que tener en cuenta y valorarlos mucho: su alimentación, su descanso, su fuerte presión, la confianza que les manifestamos, la tranquilidad que les transmitimos, la actitud de los padres, de los entrenadores, del público en general, etc.

Lamentablemente, he podido comprobar que hay padres que se toman tan en serio los partidos de sus hijos que al final del partido o del entrenamiento se dedican a echarles unas broncas espectaculares. Cuando detectamos estas situaciones tan desagradables, actuamos inmediatamente porque esos niños no juegan con la libertad que necesitan. Juegan con miedo, con presión y terminan aborreciendo el fútbol y al final lo dejan estar y, normalmente pierden la amistad con sus padres a los que echarán siempre en cara que no le han dejado disfrutar de algo que él amaba.

A los chicos, en la Fundación Marcet, les enseñamos a jugar con presión. Es algo que hay que entrenar como cualquier otro aspecto del futbolista. Eso no quiere decir que le impongamos más presión de la que pueden soportar. Ellos deben ser capaces de jugar una final sin presión, de lanzar un penalti sin presión, de aguantar los gritos del público en contra o el intento de remontar un resultado adverso imprevisto. Esto se entrena. Ellos deben ser capaces de concentrarse y aislarse de todo lo que les rodea para dedicarse a jugar como ellos saben. Hay un entrenamiento para todo esto y se aprende mucho cuando te has enfrentado a eso muchas veces. Cada final es un aprendizaje, cada viaje internacional es un aprendizaje, cada situación de alta presión es un aprendizaje. Los chicos, a base de entrenamiento y de vivencias concretas, son capaces de superarlo todo si les ayudamos a conseguirlo.

Una vez, en la radio, preguntaron a una gran figura del Real Madrid, Pirri, cómo se debe sentir una persona en los pasillos, antes de una gran final de la Copa de Europa y respondió con gran sinceridad que él se sentía muy nervioso, como todos sus compañeros pero que, una vez el árbitro indicaba el inicio del partido, se olvidaba de todo y se preocupaba de jugar. No oía nada ni sentía presión de nada. 
Un niño no es un adulto en miniatura. Es muy sensible y debemos ayudarle a superar la tensión de los partidos para que poco a poco sea capaz de asumirlo todo. Notaremos un cambio muy grande cuando seamos capaces de disfrutar viéndole jugar sin más presión que la que ofrece el propio deporte.









sábado, 6 de abril de 2013

Una oportunidad para seguir creciendo



Es Jueves Santo y, tras 4 días de intensos entrenamientos, nos dirigimos al autocar que nos llevará, durante toda la noche, a la ciudad de Turín (Italia) para participar en un campeonato organizado por la Juve. Vamos unos 50 jugadores.

Desde un principio hemos lanzado un reto a los jugadores que tienen entre 10 y 12 años: los padres no viajan con ellos y si es posible, ni viajan. Esta decisión tiene un fundamento formativo para los chicos: no es un viaje familiar sino un viaje deportivo y deben demostrarse a ellos mismos que son capaces de permanecer sin sus padres en situaciones tan complicadas como esta.

Si se mira de forma egoísta, algún padre puede pensar que él quiere realizar el viaje y disfrutar del evento de su hijo. Es una posición egoísta porque no le ayuda en nada al chico a crecer y a madurar. Los padres, por ser padres, siempre están encima del niño, que si te has hecho daño, que si tienes fiebre, que si no llevas la sudadera para abrigarte, etc. 

Si se mira de forma generosa, algunos padres, a pesar de costarles bastante realizarlo, permiten que viajen sin acompañarles. Estos jugadores son los que más van a aprender durante esos días y volverán con los objetivos cumplidos. Me contaba uno de los padres que podemos incluir en este bloque que su hijo ha vuelto muy cambiado. Ayuda a poner la mesa, cuenta muchas cosas en casa, está más alegre, se toma en serio sus estudios, etc. El padre está feliz y me comentaba: que dure, que dure.

Si lo miramos desde el punto de vista deportivo, los chicos están mucho más concentrados en lo deportivo si los padres no viajan y facilitan mucho la labor de los entrenadores a la hora de llevar el grupo de un lugar a otro.

No se sabe por qué razón, los padres siempre les dan mucho dinero a los niños cuando se van de viaje. Quizá es porque temen que en algún momento les falte. Por esa razón, les indicamos que llevaran una cantidad muy limitada. Todos la misma ya que no iban a necesitar gastar prácticamente nada. Por la experiencia que tenemos, dejamos claro que quedaba terminantemente prohibido llevar más dinero del indicado. Son muchas las ocasiones en las que los padres se saltan las normas porque piensan que no va a ser suficiente con lo que les dan y le hacen un gran daño porque les enseñan a no acatar las instrucciones que se dan desde la entidad.

Un día fuimos a la tienda de la Juventus y antes de entrar les explicamos que el mejor regalo ya lo tenían: el poder estar disfrutando de este viaje. Así que, aunque vieran camisetas muy bonitas y objetos deslumbrantes, deben ser conscientes del dinero que llevan y calcular bien porque pueden necesitar más adelante realizar algún gasto más y quedarse sin el dinero. Muchos compraron un recuerdo. Es normal que les costara entender el valor de las cosas con lo que les aconsejábamos para que el gasto que realizaban fuera proporcionado y adecuado aunque eran ellos los que decidían al final. Fue muy importante ese momento porque les ayudó a madurar con criterios claros: gastar poco y lo justo. Había una bufanda de la Juve que costaba 5€ que fue lo que más éxito tuvo. A veces venía uno con una mini pelotita y le hacíamos ver que eso no es un recuerdo de la Juve, que lo podía comprar en España.

Buena situación para los chicos porque, teniendo dinero, gastaron poco y supieron medirse y comprar lo adecuado. Uno de los chicos, que llevaba más dinero de la cuenta, (siempre hay alguno que se salta la norma), compró una camiseta de la Juve que además era muy cara. Le pedimos que la devolviera y que lo cambiara por otra cosa más sencilla. Hubo detalles muy bonitos como el de uno que había perdido el dinero y otro compañero le prestó algo para que pudiera tener un recuerdo.

Les indicamos que en el viaje no está permitido ningún tipo de aparato electrónico ni teléfono. Hoy en día, esto es algo complicado para ellos porque están acostumbrados al ordenador, al móvil, a los videojuegos. No saben vivir sin ellos. Se trata de hacerles ver que lo que hace es aislarlos del grupo y que ésta era una oportunidad muy buena para poder hacer grandes amigos. De nuevo se fomenta la generosidad frente al egoísmo y el individualismo. Les contamos que lo que ven en los deportistas de élite no es ni mucho menos un ejemplo para nosotros. Cuando los profesionales viajan, se les ve en la tele cómo cada uno va a su bola con sus auriculares y su música.

Son las 22,30 de la noche. Los chicos están ya descansando en sus habitaciones del hotel. El teléfono de recepción suena. La persona que atiende las llamadas habla con un padre que pregunta por su hijo. El recepcionista, cansado, separa el auricular del teléfono para comentarnos que es un padre que ha llamado muchas veces y que quiere hablar con su hijo. Con delicadeza le aclaramos al padre que en las normas que le entregamos en su momento, está indicado que no se habla con el hijo hasta la vuelta. El niño está bien y sólo en caso de urgencia, nos pondríamos en contacto con él. Todas las noticias que van sucediendo a lo largo de la jornada se van colocando en el facebook de la Fundación con lo que pueden seguir al minuto todo lo que hace su hijo. Pretendemos aislarle de todo aquello que le despiste. Queremos educarle en la responsabilidad, conseguir niños autónomos, que se valgan de ellos mismos para manejarse, que no estén siempre pendientes de sus padres. Entendemos que cuesta (no tanto al niño como a los padres) pero estamos muy seguros de que es muy bueno para todos. 

Un grupo de jugadores viajó en avión desde Madrid y el otro en autocar desde Barcelona. Desde el primer momento dejamos claro que éramos un único grupo y tanto para comer como para dormir los mezclamos del todo (Madrid-Barcelona, pequeños y mayores) Además, les lanzamos un reto a corto plazo: al día siguiente debían conocerse todos los nombres de los 50 jugadores. Esto permitió una rápida unión entre unos y otros y facilitó el que se hicieran nuevos amigos. Lo cómodo es comer y dormir con los que me caen mejor pero había que hacer el esfuerzo de conocer urgentemente a otras personas que podían llegar a ser sus amigos como así fue. Ha sido una experiencia muy bonita ver como al día siguiente la mezcla era total. 

El siguiente objetivo era conocer a otras personas que no fueran de la Fundación Marcet, es decir, niños italianos que estaba en nuestro mismo hotel o en el Torneo. En el segundo día nuestros jugadores nos presentaban sus amigos de otros países. Daba gusto verlos hablar entre ellos, como si no existieran las barreras del idioma y chapurreando el inglés que han aprendido en la escuela. Para ayudarles a pensar en los demás, les pedimos que  colaboraran en  escoger el mejor jugador de cada categoría. Se fijaban en los equipos y valoraban entre ellos quién podía ser. Dejamos claro que no hacía falta que fuera el que más goles mete y que además de buen jugador fuera buena persona. Los criterios de valoración los tenían muy claros.

Los chicos saben que al haber terminado el segundo trimestre escolar, debían traernos las notas para comentarlas y marcarles objetivos de mejora. Son conscientes que si las notas bajan o si no ponen esfuerzo en el estudio, no pueden ir a los próximos viajes. No se lo merecerían. El deporte debe utilizarse como aliciente para que se tomen muy en serio sus estudios. Y para ser coherente con esto, felicitamos al padre de un portero que no estaba sacando buenas notas y que había decidido que no fuera a Italia. Era una buena lección para el chico y estoy seguro que se lo pensará antes de aflojar nuevamente en los estudios.

Para ser coherente con la idea de que los estudios son lo primero, dejamos claro que cada día estudiaríamos una hora y que no había excusa para no traer los libros. Encontrar el momento para estudiar una hora no fue fácil. El primer día, tras el viaje en autocar de toda la noche, lo dejamos estar para que durmieran más pero al día siguiente, después de cenar, aunque estaban cansados respetamos el horario y hubo que felicitarles por lo bien que aprovecharon la hora de estudio. A los que se les cerraban los ojos, se les mandaba a la cama. Los ratos de estudio fueron grandes momentos. 

Ciertamente, en estos días hemos podido comprobar la educación que reciben los chicos. Los padres que siempre están muy encima del niño, tienen como resultado niños que se van dejando la ropa por el hotel, que se olvidan de meter en la bolsa lo que necesitan para el partido, que tienen la habitación desordenada, etc. Un detalle bonito fue ver cómo uno de los que perdió la parka, cómo hacía frío, sus compañeros se peleaban para dejarle la suya. Detalles de este tipo, los chicos lo valoran mucho y aprenden a pensar en los demás. 

Otro detalle sobre lo mismo fue ver que algunos tenían la habitación más ordenada que en su casa y que incluso se habían hecho la cama por ser ya una costumbre. Nombramos en cada habitación un responsable para que se acostaran a la hora, se limpiaran los dientes y solucionaran los problemas que podían surgir en las habitaciones. Los mayores actuaban de hermanos mayores facilitando mucho la organización de todo.

No hemos contado todavía nada de lo deportivo. El torneo estuvo muy bien organizado pero las normas italianas eran muy diferentes a las españolas con lo que lo pasamos un poco mal. Vienen preparados para no protestar nunca, pedir disculpas si cometen una falta y saludar al equipo contrario tanto si se pierde como si se gana. Siempre decimos que en un torneo los niños lloran porque llega el día que pierdes y la frustración es grande. Trabajamos mucho este aspecto explicándoles desde el principio que vienen a aprender y que solo el que viene con esa actitud tendrá éxito porque si uno no es humilde nunca reconoce sus fallos. Si pierdo, aunque me fastidie, he de pensar que siempre hay un nuevo partido y si he sido humilde para reconocer que he fallado y me esfuerzo por mejorar, creceré como futbolista y al final ganaré.

Esta vez nos tocó ganar y la alegría fue muy grande para los chicos porque la victoria siempre da mucha alegría. Sin embargo les dejamos claro que seguro que había muchas cosas que mejorar y que no debíamos pensar que somos los mejores por ganar un Torneo. Si caemos en ese error, la próxima vez no lo conseguiremos. 

Hubo detalles que nos enseñaron mucho. El jugador italiano lucha muchísimo y suple su falta de técnica con su batalla. En la final contra la Juve, nuestro delantero metió el segundo gol que dejaba la eliminatoria prácticamente decidida. Al jugador no se le ocurrió otra cosa que sacarse la camiseta y salir corriendo por todo el campo. En la media parte le indicamos que lo que había hecho era una falta de respeto al equipo contrario que quedaba humillado con este tipo de celebraciones. Además podían haberle expulsado y habernos quedado con un jugador menos, dañando a todo el equipo. En la segunda parte no salió. Pienso que a todos les quedó claro que eso no se podía hacer y la razón por la que estaba muy mal.

El viaje estuvo lleno de pequeñas anécdotas que llenarían mucha páginas de este artículo pero pienso que es suficiente lo contado hasta ahora para resumir diciendo que lo que un chico puede aprender a través del deporte y de un viaje como este es muchísimo. Es una gran oportunidad para seguir creciendo como deportista y como persona.

miércoles, 20 de marzo de 2013

¡¡¡ Lo dice la FIFA !!!




No esperaba encontrarme un documento de tanto valor como el de las conclusiones de un seminario de la FIFA para entrenadores de fútbol base. No tiene desperdicio y me alegra que lo que defendemos en la Fundación Marcet sea algo que se dicta en todo el mundo de forma oficial. 

Coloco en negrita los textos de la FIFA y luego añado mis comentarios personales.

  1. No se puede jugar fútbol sin enseñarles a los niños a pensar. Por tal motivo a los niños no se les debe decir siempre como deben resolver los problemas que se le presentan. 

En la Fundación Marcet estamos aplicando en nuestros programas esta idea pedagógica tan fundamental. Los denominamos programas de entrenamiento inteligente.

Los entrenadores, como desean resultados rápidos y contundentes, pierden la paciencia y optan por indicarles constantemente lo que deben hacer, cómo deben hacerlo, etc., convirtiendo a los jugadores en auténticos robots del fútbol. El asunto funciona a corto plazo pero el niño no crece como jugador porque no piensa, únicamente ejecuta.

  1. El buen jugador se siente mejor con buenos futbolistas al lado. Uno no puede dejar a un niño de mejores condiciones al lado de uno que tiene pocas debido a que al de mejor condición multiplica mas rápido y al de menos condiciones se va a aburrir y no va querer hacer nada. 

Por tal motivo debemos formar grupos de acuerdo al nivel técnico. Uno de los principales esfuerzos del profesor del Plan Marcet es formar grupos homogéneos de enseñanza para conseguir que cada uno avance al ritmo que puede por sus condiciones personales.

En los cursos que implantamos en todo el mundo, uno de los primeros esfuerzos está en formar los grupos que inicialmente se estructuran por edades y que con los test iniciales vamos variando hasta obtener grupos lo más homogéneos posibles. Este es uno de los secretos más importantes del éxito en el trabajo del fútbol.

  1. Los sistemas tácticos en las etapas del fútbol formativo no deberían ser lo más importantes. Hay que hacer un entrenamiento lo mas simple posible, solo piense en jugar. Los elementos técnicos (Conducción, dribling, pase, control etc.) son básicos en el entrenamiento metodológico para generar el juego de los niños. 

La Fundación Marcet precisamente se especializa en la enseñanza de la técnica porque se da cuenta lo importante que es este periodo de formación para que los jugadores dominen a la perfección el gesto técnico. Además, somos conscientes de que es el momento ideal para aprenderlo.

Sin embargo, en los clubes de fútbol donde se da prioridad al resultado, no existe planificación ninguna en los entrenamientos y no hay tiempo para trabajar la técnica porque lo importante es ganar el domingo como sea y esas cosas de la técnica no les da la victoria a corto plazo. Es más eficaz que sepan moverse tácticamente en el partido para conseguir el éxito. 
Nuestra enhorabuena a aquellos entrenadores de todo el mundo que incluyen la técnica como elemento principal de sus entrenamientos . !Lo dice la FIFA!!!

  1. Hay que enseñarle a los niños a salir jugando para que tengan el mayor número de contactos con el balón. Los niños en estas edades se deben entrenar con ejercicios y juegos que tengan el mayor número de contactos. Y si empiezan en edades tempranas van a tener una ventaja sobre los que comienzan tarde. 

Cada vez son más  los equipos que imponen esa regla de oro del fútbol formativo y siempre es muy valorado el que así lo hagan ya que demuestran ser valientes y que no les preocupa solo el resultado sino la formación del jugador ya que eso favorece mucho su formación.

Siempre recordaré la anécdota de aquel jugador de 12 años que fichó por un gran equipo de la ciudad y que al año siguiente decidió volver a la Fundación Marcet porque lo que él quería era tocar pelota y donde estaba, la competición era muy elevada pero no se fomentaba el toque y podía pasarse el partido sin intervenir.

  1. Los que trabajamos en el fútbol base debemos llamarnos educadores en todo el sentido de la palabra. Educadores, entrenadores, Directores técnicos, preparadores físicos, dirigentes, padres de familia, no nos preocupemos por mas títulos por favor, DEDIQUEMONOS A TRABAJAR MAS CON LOS NIÑOS. 

Desde la Fundación Marcet hemos insistido mucho en este tema. Hay un veneno muy peligroso en el fútbol base actual que se llama “entrenador y presidente en busca de gloria personal”. Si esto lo dice la FIFA, cómo es que las distintas Federaciones de Fútbol lo tienen montado todo al revés. Qué diferencia hay entre el fútbol base y la competición del fútbol profesional. Ninguna. No hay nada que favorezca el fútbol formativo. Todo está montado para premiar al que gana cuando la FIFa dice lo contrario. 

Ayer entregamos en la Fundación Marcet unos premios a los jugadores que más esfuerzo habían puesto en los entrenamientos y en los partidos. No a los que marcan más goles. Cuando los reunimos a todos para enfatizar el acto, quisimos dejar claro que estos premios eran, para nosotros más importantes que ganar una liga.  Porque ese esfuerzo que han realizado les ha ayudado a adquirir un habito que les va a servir para toda la vida y, sin embargo,  obtener el primer puesto en una competición es algo que, al día siguiente de conseguirlo, se queda atrás, sin más. 


  1. Debemos tener claro las progresiones la planificación, organización, y progresión del entrenamiento del fútbol base

Desde la Fundación Marcet pedimos a los entrenadores “guerra a la improvisación”. No podemos decepcionar a los miles de niños que esperan una actuación profesional por nuestra parte. El niño tiene muchas ganas de aprender y es capaz de asimilar las cosas a gran velocidad pero nosotros, por dejadez y por falta de profesionalidad, no nos preparamos los entrenamientos. No planificamos la temporada, no evaluamos nuestro trabajo ni el de los chicos. Tenemos la cabeza en la victoria del domingo y no en el trabajo de calidad de los entrenamientos. 

Si ahora fueramos a visitar a uno de esos equipos de fútbol que se llaman “grandes” por los resultados que obtienen en la competición y les pidiera su programa de entrenamiento se nos caería la cara de vergüenza porque no hay nada. La mayor parte de los equipos no tienen ni siguen una programación seria. Además, no existe unidad entre el equipo de entrenadores y cada uno va a la suya. Es una pena porque los chicos se merecen mucho más que todo esto. Desde aquí felicitamos también a los muchos entrenadores serios que hay en el mundo, que planifican que se preocupan personalmente de cada jugador, que se preparan muy bien las clases. Estos son los que están haciendo algo grande por el fútbol y por los chicos. Pero, como no ganan títulos, no son tan reconocidos.

  1. En el fútbol base el educador es un ejemplo para los niños

El entrenador que grita, que insulta al árbitro, que utiliza un lenguaje inadecuado, que hace trampas, que les pide que las hagan los jugadores, que se desespera, no es el entrenador que deseamos para nuestros hijos. Buscamos un entrenador que sea un auténtico transmisor de los valores, los mismos que nosotros en casa estamos inculcándoles. 

En muchos lugares, los entrenadores de los niños son juveniles que no tienen experiencia o padres que tienen muchas ganas pero sin conocimientos. Siempre hemos defendido que los mejores entrenadores de fútbol base deben estar con los más jóvenes porque son los que más ayuda necesitan. Pero ¿qué ocurre? Que a los más pequeños les ponemos lo que sobra. Me dirán algunos que no hay dinero para pagar a un entrenador. Respondo que con estos planteamientos siempre tendremos los mismo problemas en el fútbol base. No hay dinero, pero los bares de los campos de fútbol siempre están llenos. Si se destinara una pequeña cantidad más a invertir en buenos entrenadores, el club mejoraría en calidad en poco tiempo. En el fútbol base no podemos pensar que el entusiasmo de colaboradores pueda reemplazar la competencia de un educador formado.

Añado ahora otras conclusiones que me parecen importantes y que están incluidas en los comentarios que hemos hecho pero como lo dice la FIFA, puede ser interesante destacarlo:

  • Que en el fútbol base no se tengan que ganar partidos para ser un buen entrenador.
  • En el fútbol base debemos formar para progresar.
  • El fútbol base no se entrena igual que el fútbol profesional
  • En la administración del fútbol base no se puede gastar lo que no se tiene.
  • Hay que bajar a la posición de los niños. En el fútbol base el niño no es un adulto en miniatura.
  • En el fútbol base debe haber organización, planificación y disciplina.
  • En el fútbol base la formación de los formadores es fundamental

Resumen de las conclusiones del primer seminario de la FIFA para Instructores Fútbol Base.
Dictado por el Instructor FIFA Fútbol Base. Gabriel Calderón
Recopilación y análisis de las conclusiones Octavio Rivera. Director Fútbol Formativo.